Valentín Cortés Domínguez

Valentín Cortés Dominguez es Catedrático de Derecho Procesal. Ha sido abogado con 47 años de experiencia, conferenciante y autor de múltiples publicaciones jurídicas y de manuales de derecho procesal que son libros de texto en distintas universidades españolas y de América latina.

jueves, 5 de noviembre de 2026

 

Jueves 5 de Noviembre de 2026

La dignidad de un ministro dimitido no está sino en admitir que la dimisión se decide voluntariamente y por no haber cumplido las obligaciones constitucionales

Decíamos ayer, desde nuestra óptica, que la dimisión del Sr. Puente, si es que fue un acto voluntario y no forzado por la superioridad, no se había producido por las causas etéreas, indeterminadas y nada jurídicas, que había ideado en la comparecencia en el Congreso, sino por la constancia pública y notoria de que no había cumplido las obligaciones que se le impusieron constitucionalmente            (art.98.2 CE) por el hecho de aceptar el cargo: llevar a cabo la gestión de las tareas de Gobierno dependientes de su ministerio, lo que no ha hecho, era evidente, precisamente por la falta de gestión y de acción.

Hoy, después de que ayer el Sr. Cuerpo de forma sonora cesara al Presidente de Adif, podemos saber sin duda alguna que la dimisión del Sr. Puente fue otro cese que, curiosa y notoriamente, no se produjo por no haber cumplido con sus obligaciones, sino porque ese incumplimiento tan notorio estaba arrasando el crédito electoral del PSOE. Pero hay más, el Presidente del Gobierno y sus ministros, y responsables del partido socialista, hablaron inmediatamente al unísono de dignidad (otro concepto indeterminado y nada jurídico) del Sr. Puente  al presentar su cese-dimisión y lo han hecho sin sonrojo, cuando es difícil, por no decir imposible, encontrar dignidad alguna en un claro incumplimiento de las obligaciones constitucionales  que le afectaban por ser ministro, sin ni siquiera admitir tal incumplimiento. Para presumir de esa dignidad hubiera hecho falta que realmente hubiera habido dimisión y que se hubiera llevado a cabo por no cumplir con las obligaciones que tenía como ministro, que es lo único que tiene en cuenta la Constitución; todo lo demás es, como dicen ahora, relato y, por su fuera poco, impostado.

Valentín Cortés