Martes 25 de Noviembre de 2025
Una nueva decisión del
Tribunal Supremo (TS) que no merecerá la descalificación del Gobierno, ni mi crítica
He leído en www.elespanol.com que el TS (Sala Segunda)
ha archivado la querella de la Sra. Ayuso contra la Sra. Belarra quien, con ocasión
de las muertes durante la pandemia de personas en las residencias de ancianos
en Madrid, calificó la gestión de la Sra. Ayuso de “gestión homicida”. Es
evidente que la una acusó a la otra de homicida y que, en puridad, se trata de
una calumnia, que, como sabemos, es un delito.
El TS (el mismo de la semana pasada,
es decir, el tribunal fascista que quiere dar un golpe de Estado en favor de la
derecha reaccionaria, el Gobierno dixit) enmarca todo esto en lo que, creo yo,
con mucho humor denomina “discurso disidente en la crítica política”.
En otras ocasiones he criticado
esta doctrina del TS, que se cubría con la libertad de pensamiento y de
expresión; siendo así, es evidente que esa libertad tiene un límite en el
respeto a los derechos de los demás. Y de ahí mi crítica. Ahora el TS (lo he
comprendido y por eso no voy a criticar esta resolución) ha dado un paso de
gigante en la interpretación jurídica del delito de injurias y calumnias en el ámbito
político y nos dice algo así como: miren ustedes, la crítica política está
tan llena de mentiras, exageración y amoralidad que las manifestaciones que nos
puedan parecer calumniosas no lo son porque no producen nunca el efecto que
cabe esperar de la calumnias: el descredito personal, la difamación del adversario
político, etc,etc, pues los políticos son impermeables a las calumnias e injurias.”
Como dirían los economistas, todo eso “está descontado” en el ámbito de la
lucha política; pensándolo un poco, pienso que lo mismo que los puñetazos en un
combate de boxeo que nunca son agresiones: ¡son un deporte!; por eso deben tomarse como
el de los políticos calumniando al adversario.
Valentín Cortés