Jueves 5 de Febrero de 2026
La regularización masiva de inmigrantes ilegales
Según la prensa de hoy el
Presidente de Gobierno ha manifestado al New York Times que la regulación de inmigrantes
que se propone llevar a cabo en España es “moral y pragmática”. Sin embargo, como la regularización implica
dar status legal (residencia, permiso de trabajo, nacionalidad, etc..) a determinadas
personas, lo que debería cuestionarse el Presidente de Gobierno es si la Constitución
y el Ordenamiento jurídico de la Unión y el de España permiten esa regulación,
para que, además de ser moral y pragmática, sea igualmente legal.
La política referente a la inmigración no es
algo que la Administración española pueda definir libremente ex novo en cada
momento, sino que, en todo caso, tiene que enmarcarse dentro de unos límites, que no están expresamente fijados
en la Constitución(CE), pero sí, en su desarrollo, en la correspondiente Ley Orgánica
( en nuestro caso en la LO 4/2000, sobre derechos y libertades de los
extranjeros en España y su integración social).Esta Ley (art.2bis)
establece que la política en inmigración, que por la CE (art 149,1.2º) corresponde
al Estado, debe basarse, entre otros principios, en el de la coordinación de
nuestra política de inmigración con las de la Unión Europea y en el de la “lucha contra la inmigración ilegal y
la prevención del tráfico ilícito de personas”. Pues bien, que las regularizaciones
en masa sean acordes con las políticas europeas de inmigración se ha puesto en
cuestión por las autoridades de la Unión(vid. por ejemplo www.elespanol.com
de hoy), y serán estas las que decidan si hay o no esa adecuación; y que esa legalización
masiva, por sí misma, suponga una lucha adecuada contra la inmigración ilegal y
el tráfico ilegal de personas el sentido común y las experiencias pasadas nos
dicen que no. Por eso, creemos que esa regulación, si se quiere hacer, debe
hacerse con reposo y bien, lo que, en mi opinión, debe pasar por la
modificación la LO vigente en modo tal que no quepa duda de su adecuación a la legalidad
y siempre con la necesaria coordinación con la Union.
Valentín Cortés