Lunes 8 de Junio de 2026
La instrumentalización de la
doctrina del Papa
Los discursos del Papa en los días
que lleva en España (y los que pronunciará a partir de ahora, sin duda) han
sido (y serán) instrumentalizados por distintas opciones políticas que intentan
convencer a propios y extraños de las coincidencias del pensamiento del Papa
con las políticas que uno u otros defienden. En nuestro campo de opinión
jurídica, cuando el Papa ha hablado de los derechos de las personas y de la
solidaridad entre ellas ( que viven en unión
con la Naturaleza, única y global, en una sociedad técnica y avanzada o en otra
donde campa la pobreza más absoluta, que se enfrentan a retos como la IA, las guerras, las exclusiones, los
nacionalismos, etc) no lo hace para defender posiciones políticas, ni económicas,
ni siquiera culturales, mucho menos populistas, sino porque el centro de la
doctrina cristiana está en la dignidad de la personas en cuanto tales y,
por tanto, en la igualdad de todas ellas y, por eso mismo, en la caridad
(amor y respeto) de unos hacia otros: eso que traducido en Derecho parecería
una conquista de la Ilustración ( léase el debate sobre la existencia de Dios
entre Ratzinger y Flores d´Arcais) no es sino el trasunto de los Evangelios
que, en el caso del Papa, me imagino que vienen leídos desde la perspectiva de
San Juan, San Pablo y San Agustín: la igualdad de las personas y su dignidad, derechos como persona, derechos sociales, los problemas jurídicos de inmigración, las guerras y
conflictos sociales, la solidaridad y otros temas con reflejos múltiples en el Derecho,
que se nos muestra como necesario, no son medios para conseguir políticas
partidistas (como pueden tener el Gobierno o la oposición), sino columnas básicas
y fines en sí mismos para el Papa, como Pontífice de la Iglesia Católica. Por
eso la instrumentalización de las palabras del Papa tiene un recorrido, podríamos
decir, ridículo.
Valentín Cortés