Jueves 1 de Octubre de 2026
La Mesa del Congreso y la tramitación
de la modificación de la Ley de Memoria Democrática mediante una enmienda a la
Ley de Educación
Una parte de la prensa (vid. por
toda, en extenso reportaje, www.abc.es)
publica la noticia de que la Mesa del Congreso ha admitido a trámite una
enmienda de modificación de la Ley de Memoria Democrática ( ley de nietos) en
la tramitación de la Ley de Educación, todo a ello a “ciencia y paciencia”
de su carácter de anticonstitucional ( según una dilatada y constate jurisprudencia del
Tribunal Constitucional), tal como han advertido los letrados del Congreso, por
ser incongruente con el texto de la ley que se tramita ya que no tiene nada que
ver con el objeto y tema de la educación. Pues bien, a pesar de ello se está tramitando,
obviando tal doctrina constitucional y todos los actos parlamentarios que componen
la tramitación de cualquier proyecto de ley o de proposición de ley. Que los
diputados puedan legislar sobre lo que quieran no se discute, esa es su autonomía
y poder legislativos y no están sometidos a responsabilidad por ello, pero no pueden
obviar fraudulenta y arbitrariamente las normas del procedimiento legislativo
adecuado porque eso afecta al resto del Parlamento (la minoría) y a los
ciudadanos en general que delegan( art.1.2 de la Constitución) su soberanía
para legislar, pero sólo en el caso que se sigan los procedimientos adecuados.
La Mesa del Congreso se salta a conciencia la ilegalidad y fraude de esa enmienda,
se salta la doctrina constitucional y ello sólo es posible en un Estado de
Derecho en descomposición, donde la Mesa del Congreso viola patentemente la
Constitución porque se cree y se siente impune y desde luego no piensa que del
Tribunal Constitucional venga sanción ni reproche alguno que pueda afectarle seriamente.
Pero, en esta descomposición de nuestro sistema constitucional, sí cabe
preguntarse y estudiar seriamente, si acaso esa violación consciente de la Constitución
en el procedimiento legislativo merecería o no reproche penal.
Valentín Cortés
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