Valentín Cortés Domínguez

Valentín Cortés Dominguez es Catedrático de Derecho Procesal. Ha sido abogado con 47 años de experiencia, conferenciante y autor de múltiples publicaciones jurídicas y de manuales de derecho procesal que son libros de texto en distintas universidades españolas y de América latina.

lunes, 30 de diciembre de 2013


Lunes 30 de Diciembre de 2013
 
Una opinión mas sobre el Juez Silva.-
 

Todo lo que se refiere al Juez Silva acaba por convertirse en noticia. Toda la prensa recoge la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid de designar al Juzgado del Juez Silva competente para conocer de la causa contra el Sr. Blesa por la compra de un banco en Florida(USA).

La Audiencia dice que la designación del Juzgado citado como competente es una decisión del Juez Decano quien, en sus atribuciones de reparto, lo acordó mediante una decisión que no es jurisdiccional. Y que por tanto, no puede dar lugar a un conflicto de competencia, que es, lo que estaba planteado.

Pero el problema no es ese: el problema es que la denuncia de los hechos que dieron lugar a esa causa se hizo por  Manos Limpias directamente ante el juez Silva, buscando un Juez que, sin duda, ya había demostrado una cierta belicosidad contra el Sr. Blesa, hasta el punto que ha dado lugar a su recusación. Lo normal es que se hubiera presentado la denuncia en el Juzgado de guardia.

Sobre esto no se pronuncia la Audiencia, porque nadie le ha pedido que lo haga. Y tampoco tiene ya objeto porque el Juez Silva ha sido finalmente apartado del conocimiento de esas causas por recusación admitida.

Valentín Cortés

 

 

viernes, 27 de diciembre de 2013


Viernes 27 de Diciembre de 2013 

La sanción “ineludible”

Les invito encarecidamente que lean en www.espansión.es, edición de hoy, una noticia relativa al Juez Silva (quien ha llevado el llamado caso Blesa), que el periódico titula El juez Silva ve “ineludible” el ingreso en prisión de Blesa .

Ya les adelanto que una persona como yo, que lleva 44 años de ejercicio de la profesión de Abogado, no me he encontrado un caso más claro de hechos (las declaraciones que hace a la cadena Ser que se recogen por el periódico) merecedores de una sanción, en la terminología de Silva, ineludible.

Nos encontramos con un caso que claramente repugna al Derecho y a la esencia de lo que es ser Juez, quien debe caracterizarse, ente otras cualidades y obligaciones, por la imparcialidad. Toda su declaración es una demostración clara de animadversión y enemistad, al mismo tiempo que una burda declaración y revelación de secretos sumariales que a los jueces no les es permitido desvelar.

Por eso, como siempre, habrá que esperar que el Consejo General del Poder Judicial ponga fin a todo este estado de cosas, que desprestigian a toda la judicatura y a toda la Administración de Justicia.

Esperemos que la Justicia, aunque lenta, sea inexorable.

Valentín Cortés

 

jueves, 26 de diciembre de 2013


Jueves 26 de Diciembre de 2013 

Una verdad incuestionable 

He leído esta mañana el discurso del Rey para la  Navidad. El Rey llama “verdad incuestionable” a algo que, jurídicamente (que es lo que nos interesa en este blog), puede parecer, en principio, una obviedad.

Dice el Rey que el Estado de Derecho tiene que funcionar “para que (…) se cumplan y se hagan cumplir la Constitución y las leyes y para que las diferencias y las controversias se  resuelvan con arreglo a las reglas de juego aprobadas por todos”. Y añade: “el respeto de esas reglas es la garantía de nuestra convivencia y la fortaleza democracia”. Para remachar: “esta es una verdad incuestionable”.

Esto le explicamos, posiblemente con otras palabras y con más extensión, a los alumnos de primer curso de Derecho procesal. ¿Es una obviedad? No debe serlo porque en la vida política de este país se vulneran las leyes y la Constitución, y se anuncia su vulneración (me estoy refiriendo ahora a la convocatoria del referéndum ilegal de independencia del Cataluña), olvidándonos de arreglar nuestras desavenencias políticas con arreglo a las normas preestablecidas, solo porque no nos convienen en determinadas ocasiones.

Por eso, está bien que haya dicho que esto es una verdad “incuestionable”, que es tanto como decir “innegociable”.

Valentín Cortés

martes, 24 de diciembre de 2013




Hoy, 24 de Diciembre, deseo a todos los que me siguen y leen unas felices Navidades y un año 2014 lleno de grandes y magníficas cosas.

Valentín Cortés

lunes, 23 de diciembre de 2013


Lunes 23 de Diciembre de 2014

La reacción del Sr. Rubalcaba ante el proyecto de nueva Ley del aborto.

He leído en www.elmundo.es la reacción del Sr. Rubalcaba ante el proyecto de ley del aborto que ha aprobado la semana pasada el Gobierno de la Nación.

Dice el Sr. Rubalcaba que con ese proyecto “Rajoy ha cambiado la libertad de las mujeres por un puñado de votos de la extrema derecha” y que  el proyecto “es clasista, hipócrita e implica desigualdad y nos retrotrae a tiempos en que las mujeres interrumpían el embarazo si podían pagarse un viaje a Londres”.

Es evidente que el Sr. Rubalcaba no es jurista y que, como político, si habláramos en términos taurinos, deberíamos situarlo, en este tema del aborto,(que él llama interrupción del embarazo) en el campo del toreo tremendista. En esto del aborto, como en todo, hay que hilar más fino y no despreciar o insultar al que no piensa igual.

El debate, desde el punto de vista jurídico (Tribunal Constitucional dixit), no está centrado en la libertad de las mujeres, sino en la vida del no nacido y su protección.  Es ahí donde el Sr. Rubalcaba debe buscar argumentos si quiere ser definido como torero clásico y serio. Lo demás es puro insulto.

Valentín Cortés

viernes, 20 de diciembre de 2013


Viernes 20 de Diciembre de 2013
¿Es posible judicializar la vida política de este país sin una Justicia responsable? 
Ayer nos enteramos que la policía judicial entró en la sede de UGT en Sevilla para hacer un minucioso registro. Hoy, también, la policía judicial ha hecho otro minucioso registro de la sede del Partido Popular. Los casos en los que los jueces de instrucción, que no juzgan sino que investigan, toman medidas de un alcance mediático y social innegable, se multiplican y se produce la sensación de que estamos instalados en un país absolutamente corrupto.
No es así, afortunadamente; simplemente estamos en un país donde la legislación permite, sin muchas cortapisas, que los partidos y asociaciones de carácter partidista interpongan querellas y denuncias que  determinan la necesidad de que los jueces de instrucción intervengan en su misión de investigación, porque a aquellos les interesa judicializar la política.
A esto se añade otra perversión del sistema: a la vista está que los casos sonados con contenido político no se investigan de forman rápida, sino que se alargan en el tiempo (¿Cuántos años se lleva investigando el tema Gurtel?), y en ellos, por lo general, se busca no la prueba sobre un hecho (el denunciado, que a veces ni siquiera se concreta) sino la posible comisión de cualquier delito, llevándose a cabo verdaderas inquisiciones generales y universales, que están prohibidas terminantemente por nuestra legislación.
Los jueces, los que se sienten estrellas, están, pues, de enhorabuena. ¡Todo el poder y toda la atención mediática!
Pero, ¿se puede hacer todo eso, y se puede soportar por la sociedad, a la larga, todo eso, sin un sistema eficaz de responsabilidad judicial?
Yo vengo advirtiendo que no.
Valentín Cortés

jueves, 19 de diciembre de 2013


Jueves 19 de Diciembre de 2013

 

Del sentimiento de irresponsabilidad que tienen algunos jueces

Es un lugar común en toda la prensa que he leído que el auto de una juez de Estepona, por el que se imputa a la esposa del Sr. González, Presidente de la Comunidad de Madrid, está absolutamente falto de fundamentación. Hasta tal punto es así que parece ser que la Fiscalía Anticorrupción presentará un recurso contra el mismo por esta causa. El auto, dice la prensa, no llega en extensión a los dos folios.

Noticias como estas las hemos leído en la prensa con muchísima frecuencia. Eso quiere decir que los jueces, en una proporción que es resaltable, dado que llega a nuestro conocimiento, no cumplen con su deber de fundamentar, ni siquiera mínimamente, las resoluciones  que dictan (art. 120 de la Constitución).

Esto indica que el servicio de inspección del Consejo General de Poder Judicial (CGPJ) y el de los Tribunales Superiores no funcionan como es debido, pues solo se puede dar ese fenómeno gravísimo de incumplimiento si los jueces se sienten irresponsables. Imputar a una persona es gravísimo, como para que se pueda hacer a la ligera. Con eso tiene que acabar el CGPJ, además de servirle de acicate para organizar, de una vez, una buena formación de los jueces.

Valentín Cortés