Valentín Cortés Domínguez

Valentín Cortés Dominguez es Catedrático de Derecho Procesal. Ha sido abogado con 47 años de experiencia, conferenciante y autor de múltiples publicaciones jurídicas y de manuales de derecho procesal que son libros de texto en distintas universidades españolas y de América latina.

jueves, 14 de junio de 2018


Jueves 14 de Junio de 2018
La declaraciones del Ministro del Interior
Al Ministro del Interior, que es magistrado excedente, ha querido enmendarle la plana el magistrado del Tribunal Supremo, instructor de la causa contra los independentistas, al recordarle éste que la competencia para trasladar de cárcel a los presos preventivos independentistas es del Ministro del Interior y no del Instructor (vid. la prensa digital de hoy).
El Ministro que, como todos los ministros novatos, cree que debe contestar a todo lo que se le pregunta por la prensa, había dicho que era partidario de trasladar a aquellos presos a cárceles en Cataluña, si así lo autorizaba el Magistrado Instructor.
Es evidente que la competencia es de Instituciones Penitenciarias, pero no es menos cierto que esta Dirección General debe cuidar de ingresar a los presos en aquellos centros que sean mas operativos, por así decirlo, en razón de las circunstancias del preso; y, en los presos preventivos, una de las circunstancias mas importantes a tener en cuenta es, sin duda, que ellos estén a disposición del juez o magistrado de la manera mas eficiente; circunstancia esta que no se produce cuando el preso cumple condena firme, pues ya el juez no lo va a necesitar.
De modo que los dos (el Ministro y el Instructor) tienen razón: Instituciones Penitenciarias no debe hacer el traslado si el Instructor va a requerir todavía la presencia ante él del preso preventivo; lo contrario, ni seria operativo, ni funcional y además sería muy caro.
Valentín Cortés
 
 
 

miércoles, 13 de junio de 2018


Miércoles 13 de Junio de 2018
La irresponsabilidad jurídico-constitucional del Sr. Zapatero
 
El Sr. Zapatero, ex presidente de Gobierno, ha aportado su parecer para “solucionar” el tema catalán. Para ello, para solucionarlo, se ha sentido obligado a   afirmar que el Estatuto catalán, parcialmente anulado por el Tribunal Constitucional en su momento por inconstitucional, era constitucional (véase la prensa digital de esta mañana).
Desde nuestro punto de vista, cuando se hace este tipo de afirmaciones, se produce un efecto inmediato, perverso por supuesto, de contenido político, pero sobre todo jurídico: se deslegitima la sentencia del Tribunal y con ello la del propio órgano que la dictó que, precisamente, es el pilar de nuestro fundamento constitucional.
La irresponsabilidad del ex Presidente es clara; y se une a la de los independentistas que, curiosamente no llegan a eso, pero exigen en los pactos con el Gobierno que el Tribunal Constitucional no pueda anular leyes (¡). Uno y otros tienden desgraciadamente a lo mismo: socavar la autoridad del Tribunal y, por ende, a socavar el Estado de Derecho. Los independentistas con pleno conocimiento de lo que dicen y hacen; el Sr. Zapatero, creo que, a lo que nosotros concierne, por pura e irreflexiva irresponsabilidad jurídica.
Valentín Cortés
 
 

martes, 12 de junio de 2018


Martes 12 de Junio de 2018

La Justicia como centro de la seguridad de la sociedad española.

Todo el mundo sabe que la Justicia en España “es lenta pero inexorable”. Es decir, tarda en llegar, pero al final llega sin ceder a los ruegos, a la piedad, o a las conveniencias sociales.

Creo que los ejemplos de los últimos años y, especialmente, los de los últimos días, demuestran que el Poder Judicial es posiblemente  el que peor funciona (no sólo porque es lento), pero el que más seguridad está dando ahora mismo al Estado de Derecho, por su demostrada independencia. Las sentencias sobre épocas pasadas de corrupción política y social, la ultima sobre el caso Noos, nos demuestran que difícilmente nuestra sociedad viviría en paz si no fuera porque, con independencia de los afectados, y de las circunstancias del momento, la Justicia llega, tarde, pero inexorable.

Todo intento de echar tierra sobre la sentencia del Tribunal citado, con críticas inadmisibles en el mundo jurídico(como ha hecho, por ejemplo, el Juez Castro), es un servicio a la irrealidad de un país imaginario.

Valentín Cortés

lunes, 11 de junio de 2018


Lunes 11 de Junio de 2018

Lo que va de lo constructivo a lo destructivo

Me imagino que el día a día de un Gobierno debe ser lo más difícil; es tanto como decir que el Gobierno debe alcanzar que el país funcione y progrese.

El nuevo Gobierno se enfrenta ahora a dos retos prioritarios del día a día: la aprobación de los presupuestos 2018 y la aprobación del “techo de gasto”, que servirá para determinar los presupuestos correspondientes a 2019, porque eso es "gobernar".

Sin embargo, seguimos en la explosión de declaraciones de unos ministros que, como mínimo, piensan cambiar de inmediato la Constitución, sin que sepamos todavía en qué quieren cambiarla, pero nadie desciende al día a día. Hasta he leído este fin de semana que la nueva Ministra de Hacienda, que hoy acude al Senado al debate de los presupuestos, no piensa defenderlos (¡?), sin que sepamos, pues, de quién serán, entonces, los presupuestos que se debaten.

En los próximos días contemplaremos, en sus múltiples variantes, los destrozos políticos, pero sobre todo jurídicos-constitucionales, que produce una moción de censura destructiva, al contrario de la constructiva que requiere la Constitución.

Valentín Cortés

viernes, 8 de junio de 2018


Viernes 8 de Junio de 2018

“Dialogar”, palabra mágica

Después del primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno, una de las afirmaciones que se hacen de forma recurrente es que el tema catalán es prioritario y que el Presidente llamará a Torra para dialogar.

Como declaración de principios está bien, pero conviene que se nos dijera qué significa dialogar. Y, sobre todo, de qué se puede dialogar cuando una de las partes lleva muchos meses empecinada en la violación, siempre que sea posible y dejen los jueces y fiscales, de la Constitución y del Código Penal.

El llamado problema catalán es, por supuesto político, pero antes y en esencia es un problema jurídico penal y constitucional, que se basa en la desobediencia, deslealtad y violación de la Constitución. Todo lo que sea otro diagnóstico es llevarnos necesariamente al fracaso de ese dialogo. El dialogo pasa, pues, necesariamente por algo tan sencillo como cumplir y hacer cumplir la Constitución y preservar el Estado de Derecho.

Ahora, si de lo que se quiere dialogar es de otra cosa es evidente que no se afronta el tema catalán, ni, por supuesto, se resuelve, porque en cualquier situación lo primero que hay que respetar son las reglas de juego. Y eso no lo hacen las autoridades catalanas.

Valentín Cortés

 

jueves, 7 de junio de 2018


Jueves 7 de Junio de 2018

Una decisión tardía pero positiva.

Puede resultar desesperanzador que el Tribunal Constitucional decida ahora un recurso de súplica que interpuso el Sr. Puigdemont contra la admisión a trámite del recurso del Gobierno contra la decisión del Presidente del Parlamento catalán de proponerlo como candidato a Presidente de la Comunidad de Cataluña. ¡La vida de este país va tan rápida que ya no nos acordamos de que eso ocurrió!

Pero como casi todo tiene alguna vertiente positiva, qué duda cabe que en este caso la hay. Ha dicho el Tribunal, en relación con la cantinela leguleya independentista, repetida hasta la saciedad, de que el Gobierno incurre en desviación de poder y en mala fe cuando utiliza sus recursos ex art. 162.1 de la Constitución para suspender los actos de la Generalidad, o de sus autoridades, privándolos ipso facto de eficacia jurídica, que el Tribunal no puede entrar a analizar las intenciones de quien ejerce la cuestión de constitucionalidad (www.europapress.es). Obvio, diría yo.

No está de mas decir que el Gobierno ejerce una potestad que le da la Constitución, sin exigirle ningún requisito del que se pueda desprender la exigibilidad de una cierta y concreta intencionalidad.

Es fácil de entender, pero para ello hay que asumir que la Constitución está vigente y que afecta a todos, incluso a la Generalidad catalana.

Por tanto, bienvenida la tardanza de la decisión del Tribunal Constitucional, aunque no sea sino por ese párrafo de su resolución.

Valentín Cortés

 

 

miércoles, 6 de junio de 2018


Miércoles 6 de Junio de 2018

Derivadas constitucionales de la moción de censura

La clase periodística, que es la que conforma y transforma la conciencia política y constitucional de nuestra sociedad, guarda un sonoro silencio sobre la trascendencia constitucional que tiene que el proyecto de Presupuestos, elaborado por el Gobierno saliente antes de la moción de censura, vaya a ser defendido, sin mas cambio o modificación, por el Gobierno entrante, cuyo partido ha votado en contra de la aprobación de estos de forma categórica y total en el Congreso. La letra y es espíritu (que es más importante) del art. 134.1 de la Constitución es que al Gobierno (el existente)” corresponde la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado”, lo que no se cumple en el caso concreto, pues incluso esos presupuestos han sido vituperados desde todos los ángulos por el PSOE, por lo que difícilmente se puede decir que “se asumen como propios”, sin caer en el fraude.

De modo que a la irresponsabilidad constitucional que hemos denunciado días atrás que suponía la moción de censura, se une ahora esta trasgresión patente del espíritu de la Constitución, que se deriva necesariamente de esa moción.

Sin duda esta  dos trasgresiones del espíritu constitucional tendrán consecuencias en el futuro inmediato, no sólo políticas( que, por supuesto) sino de un abuso en las facultades ex art. 134.5 de la Constitución, que terminarán, sin duda, en el Tribunal Constitucional.

Valentín Cortés