Miércoles 24 de Junio de 2026
La sesión parlamentaria
sobre la corrupción
Al mediodía de hoy, que es cuando
escribo esta opinión, se viene desarrollando en el Congreso un debate sobre la corrupción.
La oposición al Gobierno no tiene los votos suficientes para plantear y ganar
una moción de censura (art. 113 Constitución), que significaría la convocatoria
de elecciones generales; los partidos políticos que no están en el Gobierno,
pero que lo apoyan, manifiestan claramente, de una u otra manera, que no confían
en el Sr. Sánchez, pues piden abiertamente su dimisión o las críticas que hacen
suponen de hecho tal petición, con lo que están pidiendo abiertamente que el
Presidente plantee la cuestión de confianza (art. 112 de la Constitución). El
Sr. Sánchez (y con él los partidos políticos en el Gobierno) no sólo no convoca
elecciones ni dimite, sino que viene a manifestar, sorprendentemente, que su “deber”
ante la situación en la que estamos es seguir.
Vuelvo a leer el Fundamento de
Derecho Primero de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) condenando a Ábalos y
compañía, en el que se establecía lo que para el TS es corrupción (ayer lo contábamos
en este blog). Pues bien, si al final de la sesión parlamentaria persiste esta situación
similar a la que ahora describo ( no hay moción de censura, no hay cuestión de
confianza, no hay, fuera de del planteamiento de esa cuestión, un acto parlamentario formal de retirada de la confianza al Presidente, no hay dimisión presidencial), yo me atrevería a decir que la actuación
de los partidos del Gobierno y de los que los apoyan, podría encajar en lo que
el TS entiende que es corrupción, pues todos esos diputados presuntamente
podrían estar ejerciendo un poder que el pueblo español, del que emanan todos
los poderes del Estado (art 1.2 Constitución), les ha entregado, no para
satisfacer los intereses propios de cada
uno de los que componen tan heterogéneo grupo de apoyo al Sr. Sánchez ( que es precisamente,
lo que vendrían haciendo desde el principio de la legislatura), sino para defender
los intereses generales de la nación española, que consagra la Constitución.
Valentín Cortés
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