Martes 23 de Junio de 2026
La sentencia Ábalos y el “mensaje”
a la sociedad que envía el Tribunal Supremo
En mi modesta opinión, y dentro de
los estrechos limites en los que se mueve este blog, pienso que lo importante
de esta sentencia, siéndolo, no es la condena de uno u otro de los acusados, ni
su solidez, ni siquiera la puerta de benevolencia que se abre a los
colaboradores futuros con la Justicia, sino un “mensaje” que creo que envía a
la sociedad española de que es consciente de ser en este caso ( como en todos)
la manifestación orgánica máxima del Poder Judicial--,y de que ha ejercido y
ejercerá de forma clara y plenamente constitucional su función de control de la
legalidad de todos aquellos actos que, provenientes de las personas que ejercen
de una o de otra manera el Poder del Estado, lo hacen con subversión de la finalidad
con la que la Constitución y el
Ordenamiento Jurídico les otorga tal ejercicio de Poder, para evitar “la erosión
de los principios del Estado Democrático al distorsionar la finalidad del poder
público, para convertirlo en un instrumento al servicio de sus intereses
particulares”( Fundamento de Derecho primero, págs. 49-50 de la sentencia).
Este concepto de corrupción, sobre el que se sienta para el futuro doctrina
jurisprudencial (y que en gran parte proviene del Fiscal anticorrupción), será
esencial para el futuro y el buen hacer de los responsables políticos, sobre no
pocos de los cuales la sociedad no tiene precisamente la percepción de ser
servidores públicos, sino manipuladores del Poder en beneficio propio (beneficio
no necesariamente económico, nos dice el Tribunal). En definitiva, el Tribunal
Supremo parece que nos dijera que está dispuesto (porque es su deber
constitucional) a ejercer su Poder para salvar al Estado del Derecho de la
inmensa crisis en la que estamos inmersos con motivo de la corrupción política.
Valentín Cortés